Una llaga puede aparecer tras morderse la mejilla, durante un brote de herpes o como señal de una infección que necesita tratamiento. Distinguir los principales tipos de llagas en la boca ayuda a entender qué suele ser pasajero, cómo aliviar las molestias y cuándo conviene consultar con un dentista o médico.
La apariencia y la duración orientan, pero no sustituyen una revisión
- Las aftas suelen aparecer dentro de la boca, no son contagiosas y acostumbran a desaparecer en 1 o 2 semanas.
- El herpes labial suele formar ampollas agrupadas en los labios o alrededor de la boca y sí puede contagiarse.
- La candidiasis produce placas blancas o rojizas, especialmente en la lengua y la cara interna de las mejillas.
- Una lesión que dura más de 3 semanas debe ser valorada por un profesional.
- Fiebre, dificultad para beber, sangrado o lesiones muy extensas justifican una consulta más rápida.

Cómo diferenciar las principales lesiones de la boca
Cuando hablo de llagas, incluyo varias lesiones distintas: úlceras, ampollas, erosiones y zonas irritadas. No todas tienen el mismo origen, aunque a simple vista puedan parecer una herida blanca o dolorosa.
| Tipo de lesión | Cómo suele verse | Ubicación habitual | Duración orientativa |
|---|---|---|---|
| Afta | Centro blanco o amarillento con borde rojo | Interior de labios y mejillas, lengua, encías o paladar blando | De 7 a 14 días |
| Herpes oral | Pequeñas ampollas agrupadas que después forman costra | Labios, comisuras y zona cercana a la boca | Unos 10 a 14 días |
| Candidiasis oral | Placas blancas o áreas rojas y sensibles | Lengua, paladar y cara interna de las mejillas | Persiste sin tratar la causa |
| Lesión traumática | Herida, raspadura o úlcera localizada | Zona que roza con un diente, prótesis o aparato | Mejora al eliminar la irritación |
Esta comparación sirve como primera orientación, no como diagnóstico. Una placa blanca que no se desprende, una úlcera endurecida o una herida que reaparece siempre en el mismo punto requieren una exploración profesional, aunque no duelan demasiado.
Las aftas tienen varias formas y no todas evolucionan igual
Las aftas, también llamadas úlceras aftosas, son probablemente las lesiones que más personas identifican como una llaga. Suelen ser redondas u ovaladas, con una base clara y un halo rojizo, y aparecen en tejidos blandos. No son herpes y no se contagian, un error bastante común.
Aftas menores
Son las más frecuentes y normalmente miden menos de 1 cm. Pueden salir de una en una o en pequeños grupos, molestan al comer y hablar, pero suelen curarse sin dejar cicatriz en un plazo aproximado de una o dos semanas.
Aftas mayores
Son más grandes y profundas, con frecuencia de más de 1 cm. El dolor puede ser intenso y la cicatrización puede prolongarse hasta seis semanas, en ocasiones con una pequeña cicatriz. Si una lesión alcanza este tamaño o impide comer con normalidad, yo no esperaría a que desapareciera sin más.
Aftas herpetiformes
El nombre puede confundir, porque no están causadas por el virus del herpes. Se presentan como muchos puntos o úlceras pequeñas agrupadas, a veces tan juntas que parecen una sola lesión. Son menos habituales y conviene diferenciarlas de una infección vírica mediante una valoración clínica.
El Manual MSD y Mayo Clinic coinciden en que las aftas pueden relacionarse con pequeños traumatismos, estrés, cambios hormonales o déficits nutricionales, aunque en muchos casos no se encuentra una causa única. Por eso, una afta aislada no suele justificar análisis, mientras que las lesiones frecuentes o muy intensas sí pueden requerir una revisión más amplia.
Cuando la llaga apunta a una infección
El aspecto, la localización y los síntomas acompañantes cambian mucho cuando existe una infección. Aquí es donde más fácilmente se confunden las aftas con el herpes, la candidiasis u otras enfermedades de la boca y la lengua.
Herpes oral
El herpes suele empezar con hormigueo, picor o ardor. Después aparecen pequeñas ampollas agrupadas, sobre todo en el borde de los labios o alrededor de la boca, que pueden romperse y formar costra. En una primera infección también puede haber fiebre, malestar y varias lesiones dentro de la boca.
A diferencia de las aftas, el herpes oral es contagioso. Durante el brote conviene no besar, no compartir vasos ni cubiertos y evitar tocar las lesiones. Si el brote es intenso, aparece por primera vez o afecta a un niño pequeño, el médico puede valorar un tratamiento antiviral, especialmente si se inicia pronto.
Candidiasis oral
La candidiasis está causada por un crecimiento excesivo de hongos del género Candida. Suele verse como placas blancas cremosas en la lengua, el paladar o el interior de las mejillas; al retirarlas pueden dejar una superficie roja y sensible.
Es más probable después de tomar antibióticos, usar corticoides inhalados sin enjuagarse la boca, llevar una prótesis mal ajustada o tener las defensas debilitadas. No recomiendo raspar las placas con fuerza ni tratarla solo con remedios caseros, porque hay que confirmar la causa y, cuando corresponde, utilizar un antifúngico indicado por un profesional.
Lee también: Candidiasis oral recurrente - ¿Qué la causa y cómo evitarla?
Otras infecciones que pueden causar lesiones
En niños, la enfermedad mano-pie-boca puede producir llagas dolorosas junto con fiebre y lesiones en manos y pies. También existen infecciones víricas que inflaman las encías y llenan la boca de pequeñas úlceras. Fiebre alta, decaimiento o dificultad para beber son señales para pedir atención médica, sobre todo en menores.
Qué puede desencadenarlas y cómo aliviar el dolor
Una mordedura accidental, un cepillado agresivo, un borde dental afilado, los brackets o una prótesis que roza pueden causar una herida localizada. En esos casos, la lesión debería mejorar cuando desaparece la irritación. Si el roce continúa, aplicar productos sobre la llaga sirve de poco: primero hay que corregir el contacto que la provoca.
También pueden influir el estrés, ciertos alimentos muy ácidos o picantes, los cambios hormonales y algunos déficits de hierro, folato, vitamina B12 o zinc. No conviene tomar suplementos a ciegas; si las aftas se repiten, es más sensato valorar la dieta, los medicamentos y el estado general con un profesional.
Para pasar los primeros días con menos molestias, yo priorizaría medidas sencillas:
- Elegir alimentos blandos y templados, evitando picantes, cítricos y comidas muy saladas.
- Usar un cepillo de filamentos suaves y mantener una higiene cuidadosa sin frotar la lesión.
- Beber agua con frecuencia para evitar la sequedad y la irritación.
- Consultar en farmacia o con el dentista por geles protectores, anestésicos locales o enjuagues adecuados.
- No aplicar alcohol, agua oxigenada ni sustancias cáusticas directamente sobre la llaga.
Los enjuagues pueden aliviar, pero no todos sirven para todas las lesiones. Un producto antiséptico no cura una candidiasis y un gel para aftas no elimina el virus del herpes. El tratamiento debe corresponder al origen, no solo al color o al dolor de la herida.
Cuándo consultar con un dentista o un médico
La mayoría de las aftas comunes desaparecen por sí solas. Aun así, yo recomendaría pedir una cita si la lesión dura más de 3 semanas, aumenta de tamaño, sangra sin motivo, se endurece o vuelve repetidamente en el mismo lugar.
También conviene consultar si hay varias lesiones al mismo tiempo, fiebre, ganglios inflamados, pérdida de peso, erupciones en la piel, dolor que no permite comer o dificultad para tragar. En personas con defensas bajas, diabetes mal controlada o tratamientos inmunosupresores, el umbral para consultar debe ser más bajo.
Una llaga persistente no significa automáticamente algo grave. Puede deberse a una irritación continua, una infección o una enfermedad inflamatoria. Sin embargo, una herida que no cicatriza merece una exploración para descartar problemas de la mucosa oral y actuar cuanto antes si hace falta.
Antes de la cita, puede ser útil anotar cuándo apareció, si hubo fiebre, qué alimentos o medicamentos coincidieron y si la lesión se repite. Una fotografía tomada con buena luz también ayuda a comparar su evolución, especialmente cuando cambia de aspecto en pocos días.
La pista más útil suele estar en la combinación de síntomas
Para orientarme, no me fijo solo en el color. La combinación de ubicación, forma, duración, número de lesiones y síntomas generales ofrece mucha más información: una úlcera aislada dentro de la mejilla suele comportarse de forma distinta a unas ampollas agrupadas en el labio o a unas placas blancas extendidas sobre la lengua.
Si la molestia es leve y mejora progresivamente, puede bastar con proteger la zona y esperar unos días. Si empeora, se repite o interfiere con comer y beber, la decisión más prudente es acudir a un dentista o médico para identificar la causa y evitar tratamientos que solo oculten el problema.