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Gingivitis y periodontitis - señales, diferencias y tratamiento

Nerea Sanabria

Nerea Sanabria

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28 de octubre de 2026

Lista de síntomas de gingivitis y periodontitis, incluyendo encías rojas, sangrado, mal aliento y movilidad dental.

¿Te sangran las encías al cepillarte o notas que algún diente se mueve? Las enfermedades periodontales afectan a las encías y a los tejidos que mantienen los dientes en su sitio, y muchas avanzan sin dolor. En este artículo explico cómo distinguir la gingivitis de la periodontitis, qué señales deben alertarte, cómo se diagnostican y qué hábitos ayudan de verdad a controlarlas.

Detectar la inflamación a tiempo puede conservar dientes y hueso

  • Gingivitis significa inflamación de la encía y suele ser reversible.
  • Periodontitis puede destruir hueso y provocar movilidad o pérdida dental.
  • El sangrado, el mal aliento persistente y la retracción gingival no deben normalizarse.
  • El tratamiento combina higiene diaria, limpieza profesional y revisiones adaptadas al riesgo.
  • Tabaco y diabetes aumentan la probabilidad de complicaciones y dificultan el control.

Diente sano comparado con uno con placa y encía inflamada, mostrando el inicio de enfermedades periodontales.

Qué son y cómo se diferencian la gingivitis y la periodontitis

El periodonto es el conjunto de tejidos que rodean y sujetan cada diente. Incluye la encía, el ligamento periodontal, el cemento de la raíz y el hueso alveolar. Cuando la placa bacteriana se acumula junto al margen gingival, puede aparecer inflamación.

Gingivitis

La gingivitis es la fase más superficial. La encía puede verse roja, hinchada y sensible, y sangrar durante el cepillado o al utilizar hilo dental. No implica necesariamente pérdida de hueso y, con una higiene adecuada y atención profesional, suele ser reversible.

Lee también: Tabaco y periodontitis - ¿Por qué tus encías no sangran?

Periodontitis

La periodontitis aparece cuando la inflamación afecta a los tejidos profundos. Se forman bolsas periodontales, se pierde inserción y puede reducirse el hueso que sostiene los dientes. El daño ya producido no siempre se puede recuperar, pero el tratamiento puede detener o ralentizar la progresión.

Característica Gingivitis Periodontitis
Zona afectada Principalmente la encía Encía y tejidos de soporte
Sangrado Frecuente Puede aparecer, aunque a veces hay pocos síntomas
Pérdida de hueso No suele existir Puede estar presente
Reversibilidad Generalmente alta si se trata pronto Requiere control profesional a largo plazo

Una confusión bastante común es pensar que, si no duele, no hay enfermedad. El Consejo General de Dentistas de España advierte que la patología periodontal puede avanzar con poca sintomatología, por eso una revisión resulta más fiable que esperar a notar molestias intensas.

Las señales de alarma que conviene reconocer

El sangrado ocasional puede llamar la atención, pero no es el único indicio. Yo prestaría especial atención cuando varios signos aparecen juntos o se mantienen durante más de unos días.

  • Encías inflamadas, muy rojas o con cambios de color.
  • Sangrado repetido al cepillarse o limpiar entre los dientes.
  • Mal aliento o mal sabor que no desaparecen con la higiene.
  • Encías retraídas, dientes que parecen más largos o aumento de la sensibilidad.
  • Pus, supuración o aparición de pequeños abscesos junto a la encía.
  • Dientes que se mueven, se separan o han cambiado de posición.
  • Sensación de que un diente contacta antes al cerrar la boca.

Un poco de sangrado no significa automáticamente que exista una periodontitis, pero sí indica que la encía necesita atención. Conviene pedir cita con un dentista si el sangrado persiste, y hacerlo con mayor rapidez si hay pus, movilidad dental, hinchazón facial o fiebre.

La hinchazón importante de la cara, la dificultad para tragar o respirar y el dolor intenso requieren atención urgente. En esos casos no es recomendable intentar resolver el problema solo con colutorios o remedios caseros.

Por qué aparecen y qué factores aumentan el riesgo

La causa más habitual es el biofilm dental, una capa de bacterias que se forma continuamente sobre dientes y encías. Si no se elimina bien, puede endurecerse y convertirse en sarro, que no desaparece con un cepillado doméstico.

La higiene influye mucho, pero no explica todos los casos. La intensidad y la evolución también dependen de la respuesta del organismo, los antecedentes familiares y otros factores modificables.

  • Tabaco: empeora la respuesta al tratamiento y puede ocultar el sangrado, haciendo que el problema parezca menor.
  • Diabetes mal controlada: favorece la inflamación y puede dificultar la estabilidad periodontal.
  • Cambios hormonales: el embarazo, la pubertad o algunos tratamientos pueden aumentar la sensibilidad gingival.
  • Dientes apiñados o prótesis mal ajustadas: crean zonas difíciles de limpiar.
  • Medicamentos y enfermedades generales: algunos alteran la cantidad de saliva o la respuesta de las encías.
  • Estrés y hábitos irregulares: suelen afectar indirectamente al descanso, al tabaco o a la constancia de la higiene.

También existen lesiones alrededor de implantes, como la mucositis periimplantaria y la periimplantitis. La primera afecta a los tejidos blandos; la segunda puede comprometer el hueso que sostiene el implante. Tener un implante no elimina la necesidad de limpiar entre los dientes y acudir a revisiones.

Cómo se diagnostican y qué tratamiento puede necesitar cada caso

El diagnóstico no debería basarse solo en mirar si la encía está roja. El profesional suele medir la profundidad de las bolsas con una sonda periodontal, valorar el sangrado, comprobar la movilidad y, cuando hace falta, solicitar radiografías para observar el nivel óseo.

El tratamiento depende del estadio, del número de zonas afectadas, del tabaco, de la diabetes y de la capacidad de mantener una buena higiene. No existe una única limpieza válida para todo el mundo.

Situación Actuación habitual Objetivo
Inflamación superficial Educación en higiene y profilaxis profesional Reducir placa y sangrado
Sarro bajo la encía Raspado y alisado radicular Limpiar las superficies radiculares y controlar la infección
Bolsas profundas o persistentes Reevaluación y, en casos seleccionados, cirugía periodontal Facilitar el acceso y conservar el soporte dental
Enfermedad estabilizada Programa de mantenimiento periódico Evitar recaídas y detectar cambios pronto

Los antibióticos no sustituyen la eliminación del biofilm ni están indicados de forma rutinaria para todos los pacientes. Pueden utilizarse en situaciones concretas, siempre bajo criterio profesional. Las cirugías regenerativas tampoco son una solución automática: dependen de la anatomía de la lesión, la higiene y el estado general.

Después del tratamiento activo suele ser necesario acudir a mantenimiento cada 3 a 6 meses, aunque el intervalo puede ser diferente. Las personas fumadoras, con diabetes o con antecedentes de periodontitis suelen necesitar controles más estrechos.

Qué hacer cada día para proteger las encías

La prevención eficaz no depende de comprar muchos productos, sino de limpiar bien las zonas donde el cepillo no llega. Mi recomendación práctica es cepillarse dos veces al día durante unos 2 minutos con pasta fluorada y dedicar unos minutos adicionales a los espacios interdentales.

  • Utiliza un cepillo de filamentos suaves y una técnica que llegue al borde de la encía sin ejercer demasiada presión.
  • Limpia entre los dientes una vez al día con hilo, cinta o cepillos interdentales, según el espacio disponible.
  • Cambia el cepillo aproximadamente cada 3 meses o antes si los filamentos están deformados.
  • No abandones la limpieza porque sangren las encías. Hazla con suavidad y consulta si el problema continúa.
  • Reserva los colutorios para las situaciones en las que estén indicados. Algunos, como los basados en clorhexidina, no deben usarse durante largos periodos sin supervisión.
  • Reduce o elimina el tabaco y mantén controlada la glucemia si tienes diabetes.

La alimentación también cuenta, aunque ningún alimento cura una periodontitis. Una dieta variada, baja en azúcares libres y con buena hidratación ayuda a la salud general, pero no reemplaza el cepillado ni la limpieza profesional.

Durante el embarazo es normal que las encías reaccionen con más intensidad a la placa, pero el sangrado no debe darse por inevitable. Una revisión temprana permite ajustar la higiene y tratar la inflamación sin esperar a que avance.

La decisión más útil cuando las encías sangran

El mejor momento para actuar no es cuando un diente empieza a moverse, sino cuando aparece el primer sangrado repetido. La gingivitis puede mejorar; la pérdida de hueso asociada a la periodontitis exige una estrategia más cuidadosa y un seguimiento constante.

Si notas inflamación, mal aliento persistente, retracción o sensibilidad nueva, pide una valoración. Detectar el problema pronto suele significar un tratamiento más sencillo, más posibilidades de conservar los dientes y menos complicaciones para tu salud bucodental.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulta a un experto.

Preguntas frecuentes

La gingivitis afecta principalmente a la encía y suele ser reversible con buena higiene y atención profesional. La periodontitis afecta también a los tejidos profundos, puede formar bolsas periodontales y provocar pérdida de hueso, movilidad o pérdida dental.

Conviene pedir cita si el sangrado se repite o persiste durante varios días, especialmente si se acompaña de mal aliento, retracción o sensibilidad. La presencia de pus, movilidad dental, hinchazón facial o fiebre requiere una valoración más rápida; la dificultad para respirar o tragar y el dolor intenso necesitan atención urgente.

El profesional mide la profundidad de las bolsas con una sonda periodontal, valora el sangrado y la movilidad dental y, cuando es necesario, solicita radiografías para observar el nivel de hueso. No basta con comprobar si la encía está roja.

Se recomienda cepillarse dos veces al día durante unos 2 minutos con pasta fluorada y limpiar los espacios interdentales una vez al día con hilo, cinta o cepillos interdentales. También es importante reducir o eliminar el tabaco, controlar la glucemia si existe diabetes y acudir al mantenimiento profesional, que a menudo se programa cada 3 a 6 meses.
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Autor Nerea Sanabria
Nerea Sanabria
Me llamo Nerea Sanabria y tengo 14 años de experiencia en el ámbito de la salud bucodental, la estética y la nutrición. Desde que comencé mi carrera, me he sentido fascinada por cómo estos tres campos se interrelacionan y afectan nuestro bienestar general. A lo largo de los años, he trabajado en la creación de contenido que ayude a las personas a comprender la importancia de cuidar su salud bucodental, así como a explorar las últimas tendencias en estética y nutrición. Mi enfoque se basa en ofrecer información útil, precisa y comprensible. Me dedico a investigar y verificar fuentes para asegurarme de que lo que comparto sea relevante y actual. Me gusta desglosar temas complejos y presentarlos de manera clara, para que mis lectores puedan tomar decisiones informadas sobre su salud y estética. Estoy comprometida con brindar contenido que no solo informe, sino que también empodere a quienes buscan mejorar su calidad de vida.
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